sábado, septiembre 30, 2006

Rehabilitadora cosecha

Rehabilitadora cosecha

Por Ricardo Cortés Chico / end.rcortes@elnuevodia.com

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Escuela de Planificación Grupos ambientalistas Desarrolladores Gobierno
Mayagüez – Cuando unos sicarios llegaron a su casa para matarlo, don Alfredo Texidor Feliciano, entendió que lo mejor para él y su familia era terminar con su adicción a las drogas.
El incidente ocurrió el 19 de noviembre de 1970. Llevaba ocho años controlado por su adicción. Esa noche durmió entre la maquinaria de un cañaveral. Al despertar, no lo pensó mucho e ingresó a un programa de rehabilitación.

“Las drogas ocuparon 25 años de mi vida”
Luis Rodríguez Pérezex adicto
“No es difícil salir de las drogas si uno realmente tiene la voluntad de rehabilitarse y la decisión cambiar”, dijo Texidor Feliciano, quien tras rehabilitase dedicó 17 años a ayudar a otros a sobrepasar la dependencia.

“Yo cuando lo entendí estaba cansado de la vida que tenía. Quería romper el vicio”, añadió.
Ayer, unos 30 ex adictos a drogas que ahora dedican su vida a ayudar en la rehabilitación de drogodependientes fueron reconocidos durante la actividad “Tiempo de Cosecha”, celebrada en el Centro Cultural de Mayagüez para marcar el fin del mes de la recuperación a la adicción.
Según Edwin Guzmán, presidente del Hogar Jesús en Añasco, la actividad lo que pretende es reseñar el ejemplo de vida de estas personas que sobrepasaron sus problemas de adicción y convierten sus experiencias negativas en modelos de ayuda a los demás.

Ejemplo de esto es el ex boxeador aficionado Luis Rodríguez Pérez, de 55 años, quien relató a El Nuevo Día, que perdió muchas oportunidades como boxeador profesional por su adicción.
Añadió que superó su adicción tras adentrarse a la religión. Hoy día, usa la Biblia como principal herramienta para rehabilitar a las personas.

“Las drogas ocuparon 25 años de mi vida. Antes de salir estuve tres años tratando de dejar el vicio, pero no podía. Cuando llegue a la Iglesia fue que pude. Ahí tuve el empuje”, dijo.
Ese “empuje”, José Manuel Sanabria, de 24 años, lo obtuvo en la soledad de una celda. Tras ser arrestado por violaciones a la Ley de Sustancias Controladas hace tres años, Sanabria pensó que su “vida no podía seguir así”. Logró que lo colocaran en un programa de desvío donde sobrepasó su adicción. “Estaba en un momento en que quien único podía sacarme de mi situación era yo mismo. Poco a poco, encontré la voluntad y logré salir”, dijo.